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Olive branch. Photo: EAPPI, 2007.

Visión

 

El Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI) tiene por objeto apoyar los esfuerzos locales e internacionales para poner fin a la ocupación israelí y conseguir una solución al conflicto Israelí-Palestino con una paz justa, basada en el derecho internacional y en las pertinentes resoluciones de las Naciones Unidas.

 

Misión

 

La misión del PEAPI es acompañar a los palestinos e israelíes en sus acciones noviolentas y realizar esfuerzos concertados de promoción y defensa de la justicia para terminar con la ocupación. Los participantes en el programa realizan el seguimiento de las violaciones de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional e informan al respecto, apoyan actos de resistencia noviolenta junto con palestinos cristianos y musulmanes y pacifistas israelíes locales, ofrecen protección por medio de una presencia noviolenta, participan en la promoción de políticas públicas y, en general, se mantienen en solidaridad con las iglesias y con todas las personas que luchan contra la ocupación.

 

Principios

 

El PEAPI se basa en los principios del derecho humanitario internacional y los derechos humanos, incluyendo las resoluciones del Consejo de Seguridad, la Asamblea General y la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Uno de los principios rectores del PEAPI es la 'imparcialidad por principio', puesto que en el Código de Conducta del PEAPI se establece que: 'No tomamos partido en este conflicto y no discriminamos a nadie, pero no somos neutrales en cuanto a los principios de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional. Estamos fielmente con los pobres, los oprimidos y los marginados. Queremos servir a todas las partes en este conflicto, de manera justa e imparcial, en las palabras y acciones'.

 

Nuestro planteamiento se basa en nuestra convicción de que la ocupación es perjudicial no sólo para los palestinos, sino también para los israelíes, y se deriva de nuestra preocupación por el sufrimiento que experimentan ambos pueblos, los palestinos y los israelíes. Reconocemos la humanidad de todos los involucrados en este conflicto, sean víctimas o causantes de violencia y abusos de los derechos humanos, pero el programa demuestra nuestra solidaridad con las personas de ambos lados de este conflicto que intentan de manera noviolenta poner fin a la ocupación y alcanzar una paz justa.

 

Deseamos también apoyar a las personas locales para que, siempre que puedan hacerlo, se conviertan en agentes de su propia protección y ayuden a protegerse unos a otros. Al mismo tiempo, reconocemos que es posible que la confianza y libertad de maniobra de la población local esté gravemente reducida, si bien no anulada completamente. Siempre que es posible trataremos de contribuir a incrementar el potencial de la población local para la acción encaminada a su propia protección y seguridad, de formas que demuestren y acentúen la interdependencia de las personas.

 

Objetivos

 

Aunque la misión del programa es acompañar a los palestinos e israelíes en acciones noviolentas y en sus esfuerzos concertados de promoción y defensa de la justicia para poner fin a la ocupación, algunos de los objetivos concretos son:

 

Participar en la vida y el trabajo diarios de la sociedad civil palestina e israelí, de las iglesias y las comunidades cristianas.

Estar visiblemente presentes en comunidades, lugares y acontecimientos expuestos a riesgos, por ejemplo, cerca de los asentamientos israelíes y de la muralla/alambrada, las escuelas y hogares, los campos y huertos.

Escuchar activamente las experiencias de personas locales y dar voz a quienes sufren diariamente bajo la ocupación, y escribir y hablar sobre estas experiencias en los informes e intervenciones públicas.

Realizar un seguimiento de la conducta de los soldados israelíes (por ejemplo, en los puntos de control y otras barreras, y durante manifestaciones y otras acciones militares) y entablar contactos con las organizaciones y autoridades competentes para pedir una intervención.

Entablar relaciones noviolentas con los autores de abusos de los derechos humanos.

Producir materiales escritos, testimonios y análisis de primera mano de alta calidad.

Informar sobre las violaciones de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional, de las que sean testigos los acompañantes ecuménicos, y documentarlas y utilizar estos informes para sensibilizar a los gobiernos, a los organismos intergubernamentales y a la prensa, a fin de que se adopten medidas.

Movilizar a los medios de difusión locales, nacionales e internacionales.

Participar en actividades internacionales de promoción y defensa de los derechos y construcción de redes que expongan claramente la situación de los derechos humanos en Palestina.

 

Antecedentes

 

Atendiendo al llamamiento de las iglesias locales de Jerusalén, expresado a la delegación ecuménica enviada a Israel y al Territorio Palestino Ocupado en junio de 2001, y en la Consulta Ecuménica Internacional de Ginebra en agosto de 2001, el Comité Ejecutivo del CMI, en su reunión de septiembre de 2001, recomendó "desarrollar un programa de acompañamiento que incluya una presencia ecuménica internacional” y asimile y desarrolle las experiencias adquiridas con los equipos pacificadores cristianos, y que esté vinculado estrechamente a las iglesias locales.

 

Después de amplias consultas con las iglesias e interlocutores ecuménicos y tras una fase inicial de evaluación de la viabilidad (octubre de 2001 – enero de 2002), el equipo de relaciones internacionales del CMI convocó una reunión del Grupo de Trabajo sobre Acompañamiento, que se celebró los días 1 y 2 de febrero de 2002 en Ginebra, para elaborar el marco del programa de acompañamiento con el fin de someterlo al Comité Ejecutivo del CMI en febrero de 2002. Con la aprobación del Comité Ejecutivo del CMI, se emprendió el PEAPI, en un principio como parte de la campaña ecuménica del CMI para poner fin a la ocupación ilegal de Palestina: Apoyo a una Paz Justa en Oriente Medio, que constituyó en sí misma la primera iniciativa anual  del Decenio del CMI para Superar la Violencia: las iglesias en busca de reconciliación y paz (2001-2010).

 

De esta forma, en respuesta al llamamiento de los Jefes de las Iglesias de Jerusalén pidiendo solidaridad con las iglesias y personas de Palestina, las iglesias participantes buscaron acompañantes para que actuaran como voluntarios durante periodos de tres meses. El programa ha funcionado plenamente desde entonces, y los Acompañantes Ecuménicos han trabajado constantemente en colaboración con muchas personas locales en numerosos lugares.

 

Pueden leerse algunos de los documentos de política del CMI para tener más información de antecedentes sobre el programa PEAPI.